Cultivar la tierra para que haya alimentos sanos en cada mesa familiar o producir para la combustión de automóviles del primer mundo. Ambas cosas pueden suceder en el campo: ese que ganó el centro de la agenda pública con la larga disputa entre el gobierno y sectores empresarios del agro, a raíz de una medida fiscal.
El conflicto abrió un debate sobre la producción de alimentos. Los grandes exportadores acapararon la palabra, pero poco a poco hubo otro campo que se hizo escuchar. Voces alternativas que cuestionan la primacía de la soja transgénica y plantean asignaturas pendientes: el combate contra los agrotóxicos, la independencia tecnológica y la defensa de quienes trabajan la tierra.
Por Josefina Oliva y Luciana Aon